lunes, 28 de marzo de 2016

Historia del sistema educativo de Escocia:

La historia de la educación en Escocia tomó otro camino distinto a la del resto del Reino Unido. Como más adelante podremos ver, la educación escocesa, en su sentido moderno de aprendizaje organizado e institucional, comenzó en la Edad Media. A partir de ese momento han ido surgiendo una serie de cambios hasta concebir la educación como lo hacen actualmente. A continuación hacemos un viaje por la historia del sistema educativo escocés para entender la estructura y características actuales.

Edad Media:

Durante la Edad Media los Monasterios sirvieron como principales depositarios del conocimiento y la educación, a menudo haciendo funcionar escuelas y proporcionando educación a una pequeña élite educada, que eran esenciales para crear y leer documentos en una sociedad mayoritariamente analfabeta. En la Alta Edad Media surgieron las escuelas coro de las iglesias y de las escuelas de gramática instaladas normalmente en catedrales o colegiatas, las cuales estaban principalmente dirigidas a los niños. Fue a finales del siglo XV cuando se establecieron también escuelas para niñas, llamadas “escuelas de costura”.
Con la Ley de Educación de 1496 se hizo obligatoria la asistencia a las escuelas de gramática para los hijos de los barones y propietarios de tierras, que a su vez ayudaron a incrementar la alfabetización entre las clases altas. Hasta el siglo XV, los que deseaban asistir a la universidad tenían que viajar a Inglaterra o al resto de Europa. Pero fue durante este siglo que se fundaron las universidades de St. Andrews, Glasgow y Aberdeen.
Por 1497, el humanista e historiador Héctor Boece, nacido en Dundee y estudiado en París, se convirtió en el primer director de la nueva universidad de Aberdeen. Estos contactos internacionales ayudaron a integrar a Escocia en un mundo académico europeo más amplio y, conseguiría introducir las nuevas ideas del humanismo en la vida intelectual de Escocia.

La Reforma Escocesa:

La Reforma escocesa tuvo un impacto significativo en el desarrollo de la educación en Escocia, ya que dio lugar a cambios importantes en la organización y la naturaleza de la educación.
En agosto de 1560 el Parlamento escocés aprobó una serie de actos que conducen a Escocia a convertirse en un país protestante. La Iglesia Reformada de Escocia reconoció que la educación tenía que ser una prioridad nacional, tanto por el valor intrínseco que conlleva, como por la garantía de que todo el mundo pudiera leer la Biblia. Con el Primer Libro de Disciplina, aprobado este mismo año, se estableció un plan para que todas las parroquias establecieran una escuela y proveyeran un maestro para sus aulas, pero resultó ser financieramente imposible. Con la Ley de Educación de 1633 se introdujo un impuesto sobre los terratenientes locales para proporcionar la dotación necesaria para el establecimiento de nuevas escuelas. Pero fue, finalmente, en 1696 mediante la Ley de Establecimiento de Escuelas que se consiguió el objetivo previsto por el plan aprobado en 1560. Los niveles más bajos de la sociedad fueron los mayores beneficiarios de la expansión de las escuelas en Escocia.
Después de la Reforma, las universidades escocesas fueron sometidas a una serie de reformas llevadas a cabo por Andrew Meville – un distinguido lingüista, filósofo y poeta – quien se convirtió en rector de la Universidad de Glasgow en 1574. Entre estas reformas se encuentran la introducción de nuevo personal docente especializado y el cambio significativo de muchas materias impartidas. Los resultados de dichas reformas fueron una revitalización de todas las universidades de Escocia, que ahora estaban produciendo una calidad educativa igual a la que se ofrecía en cualquier lugar de Europa. Además, en virtud de la Commonwealth, las universidades vieron una mejora de su financiación.
Gracias a estos primeros pasos, creció un respeto en Escocia hacia la educación y el aprendizaje.

Siglo XVIII:

Durante este siglo muchas niñas pobres empezaron a ir de manera informal a las escuelas, donde aprendían a leer, coser y cocinar. El propósito de dicha educación era el de incluir la alfabetización y la aritmética básicas, costura y cocina a la administración del hogar.
En las tierras del norte, probablemente producido por la distancia y el aislamiento físico, la mayoría de la población hablaba gaélico. Para evitar problemas de entendimiento entre toda la población escocesa se introdujeron escuelas parroquiales con el objetivo de enseñar el lenguaje inglés y promover el conocimiento cristiano.
En el siglo XVIII las universidades de Escocia pasaron de ser instituciones pequeñas y parroquiales a ser los principales centros intelectuales en la vanguardia de la identidad escocesa. El acceso a las universidades escocesas era considerablemente más abierto que en otros países, probablemente porque era menos costoso y por el sistema de becas que se establecieron para que los estudiantes más humildes también tuvieran la oportunidad de asistir. Es por todas estas razones que el sistema universitario escocés de convirtió en un sistema flexible, con un plan de estudios moderno, de acuerdo a las necesidades contemporáneas para la mejora y el progreso. Escocia cosechó los beneficios intelectuales de este sistema en su contribución a la Ilustración europea. Muchas de las figuras clave de la Ilustración escocesa eran profesores universitarios, quienes desarrollaron sus ideas en conferencias. Entre ellos podemos incluir a Francis Hutcheson, quien ocupó la Cátedra de Filosofía en la Universidad de Glasgow (1729-1746), el cual ayudó a desarrollar el utilitarismo y el pensamiento consecuencialista. Algunas actitudes modernas hacia la relación entre la ciencia y la religión fueron desarrolladas por sus protegidos David Hume y Adam Smith.

Siglo XIX:

A principios de siglo las universidades escocesas no tenían prueba de acceso y los estudiantes solían ingresar a los 15 o 16 años. Después de dos comisiones de investigación en 1826 y 1876 y la reforma de las leyes del Parlamento en 1858 y 1889, el plan de estudios y el sistema de graduación fueron reformados para satisfacer las necesidades de las clases medias emergentes y las profesiones. Se introdujeron exámenes de ingreso y la edad media para entrar en la universidad se elevó a los 17 o 18 años mediante la mejora y la ampliación de las escuelas de secundaria. La Universidad de Glasgow se convirtió en un líder en la educación superior británica y la de St. Andrews fue pionera en el acceso de las mujeres a las universidades escocesas.

1830 – 1840: Se introdujeron escuelas misioneras, escuelas irregulares, sociedades bíblicas y clases de mejora, dirigidas a todas las formas de protestantismo y especialmente dirigidas a las clases trabajadoras urbanas en crecimiento.

1843: La industrialización, la urbanización y la interrupción de 1843 minaron la tradición de las escuelas parroquiales.

1872: Se aprueba una nueva ley de educación en Escocia, la cual sienta las bases de la educación moderna. Una de las primeras medidas que se tomaron fue la de pasar el control de la educación de la iglesia (a excepción de la iglesia católica y episcopal) a los consejos escolares elegidos popularmente. Se traspasó el control de la educación pública al “Scotch Education Department), el cual fue independiente del departamento inglés en 1885. Otra de las medidas que esta nueva Ley introdujo fue la escolarización obligatoria de los cinco a los trece años.
La Ley de 1872 fue todo un éxito en cuanto a la extinción del analfabetismo en Escocia, así como en el aumento de la asistencia de los niños a la escuela. De hecho, Escocia consiguió ocupar la segunda posición del ránking europeo en cuanto a asistencia escolar entre niños de 5 a 14 años en el curso escolar 1910-1911. Pero, a pesar de estos éxitos, esta nueva ley no abordó varios temas educativos importantes. En primer lugar, esta Ley se centró en la educación primaria pero no se decía nada sobre la prestación de la educación secundaria. Por aquella época la educación secundaria era de pago y gran parte de la clase media y baja no podía acceder a ella. En segundo lugar, los consejos escolares fueron finalmente dominados por los intereses empresariales y clericales, así como controlados desde Londres, con el resultado de que el nuevo sistema educativo no respondía a los deseos y necesidades de la sociedad escocesa. En tercer y último lugar, la Ley de 1872 hizo muy poco por mejorar la ratio alumno/docente, especialmente en las zonas más pobres. Como resultado, se podían encontrar clases que tenían hasta 60 o 70 alumnos.
Hasta esta fecha la disparidad entre hombres y mujeres en cuanto al acceso a la educación y la calidad de ésta era evidente. Con la introducción de la enseñanza obligatoria por la Ley de Educación de 1872, se incrementó el número de alumnos entre cinco y trece años,  lo que produjo una fuerte demanda de docentes. En este momento se abrió una oportunidad para las mujeres para poder optar a un título universitario, hecho que antes era muy difícil de conseguir por las trabas que el sistema imponía. Ante la necesidad de docentes, se facilitó el acceso a la universidad a las mujeres para que pudieran estar cualificadas para poder trabajar dentro del ámbito de la educación. Esta fue una de las razones por las cuales la docencia de empezó a feminizar. Las cifras lo avalan, ya que en 1851 las mujeres docentes representaban el 35% y, unos años después, en 1911 representaban el 70% del total de los docentes. Aún y este gran paso a nivel educativo y laboral para las mujeres, la disparidad en los salarios era muy significativa. Una mujer cobraba la mitad que un hombre ejerciendo el mismo trabajo de docente.

1888: El Departamento de Educación de Escocia estableció unas normas nacionales para regular la educación secundaria.

1889: A finales del siglo XIX, las Universidades de Escocia eran consideradas más democráticas, meritocráticas y menos elitistas que las Universidades de Inglaterra Pero, por otro lado, la calidad de la enseñanza ofrecida se consideraba inferior a la inglesa. Una de las causas de esta baja calidad era el hecho de que no existía ninguna prueba de acceso a la universidad y podían acceder niños de catorce o quince años. Este pobre nivel de las universidades provocó que alumnos escoceses marcharan a Inglaterra para conseguir una mejor educación universitaria. Pero en 1889 las cosas mejoraron debido a una Ley aprobada en el Parlamento que transformó la enseñanza universitaria de Escocia. Esta ley mejoraba los contenidos de las carreras, las asignaturas, creó un examen de ingreso no oficial y se mejoró la financiación de los estudios universitarios. Como consecuencia, se aumentó la asistencia de los alumnos, se mejoró la calidad de la enseñanza y el nivel de sus estudiantes, así como la igualdad de acceso a los estudios (hombres y mujeres).

1890: Las cuotas escolares fueron abolidas y se creó un sistema nacional de educación básica gratuita y exámenes comunes financiados por el Estado.

Siglo XX: Durante este siglo, el sistema educativo escocés sufrió un cambio radical y una expansión considerable. Hubo avances importantes en el ámbito de la educación primaria y secundaria que más adelante analizamos. Estos cambios hicieron poco para alterar el sesgo de clase de la educación, pero en conjunto hicieron importantes contribuciones a la creación de un sistema educativo moderno en Escocia. Una de las primeras medidas que se introdujeron, más concretamente en 1901, fue la elevación de la edad de escolarización obligatoria a catorce años.

Educación primaria:

Durante el siglo XX se produjo un aumento de la intervención del Estado en la educación, ya que ésta se empezó a ver como un factor importante de bienestar social. En 1908 se introdujo una Ley que hacía responsable a los padres de la asistencia de sus hijos, se introdujo una inspección médica obligatoria, así como comidas gratuitas para los niños que lo necesitaran. Además, debido a las dos guerras que se produjeron durante este siglo, se le dio a la educación un papel primordial en la creación de futuras generaciones de soldados y ciudadanos.
La Ley de Educación de 1918 aumentó la amplitud del sistema educativo ya que se introdujeron medidas como el reemplazo de los consejos escolares por 38 autoridades educativas, las escuelas católicas fueron introducidas dentro del sistema estatal y la elevación de la edad para abandonar la escuela a los quince años. Aunque esto último no se logró hasta 1947 por la depresión económica y la Segunda Guerra Mundial.

Educación secundaria:

Durante la época de entre guerras la educación secundaria experimentó un importante crecimiento, especialmente para las niñas, ya que se incrementó el número de alumnas en los centros escolares y se empezaron a aminorar las diferencias entre sexos. También se crearon nuevos títulos para hacer frente a las aspiraciones cambiantes de la economía. Estos títulos fueron producto de una división en dos tipos de la educación secundaria en función del alumno. Se consideraba que había dos tipos de alumnos: los académicos, que tenían como destino la Universidad; y los no académicos, que carecían de la “capacidad” para beneficiarse de la educación superior y eran, por lo tanto, destinados a una ocupación industrial/manual. Para mantener el sistema meritocrático que se había desarrollado en el siglo XIX, las escuelas de secundaria dividieron su oferta educativa. Existía una educación secundaria de tres años que conducía a ninguna calificación profesional (para los alumnos no académicos), y otra de cinco años destinada a obtener un título y el pase a la Universidad. Este tipo de división hizo aumentar el abandono escolar. No fue hasta 1965 cuando se hizo un cambio en los fundamentos de la filosofía de la educación que se acercaba, progresivamente, a la igualdad de oportunidades, así como de trato, de los alumnos independientemente de los antecedentes familiares o sociales.
Además, el órgano de gobierno del sistema educativo se centró más en Escocia, con la creación del Ministerio de Educación hacia el 1918 y, finalmente, se trasladó su sede a Edimburgo en 1939.

Educación Universitaria:

Durante la primera mitad del siglo XX las universidades escocesas quedaron atrasadas en comparación con las inglesas y las europeas en general tanto en términos de participación como de inversión. El declive de las industrias tradicionales entre las guerras socavó la contratación. Así como por ejemplo las Universidades inglesas aumentaron el número de alumnos matriculados entre 1924 y 1927 en un 19%, en Escocia los números cayeron, especialmente para el género femenino. Durante este mismo periodo, mientras que el gasto en universidades inglesas se incrementó en un 90%, en Escocia el aumento fue de menos de un tercio de dicha cifra. Pero todo cambió durante la segunda mitad del mismo siglo, ya que en la década de 1960 el número de Universidades escocesas se duplicó, así como la participación y la inversión.
En 1999, el nuevo Ejecutivo Escocés creó un Departamento de Educación, Empresa y Transporte y un Departamento de Aprendizaje permanente. Una de las principales diferencias de la práctica en Inglaterra fue la supresión de las tasas de matrícula de estudiantes en el año 1999, privilegio que todavía se conserva gracias a un sistema de becas para estudiantes.


Como hemos podido comprobar en esta entrada, la educación en Escocia ha sido objeto de muchos cambios tanto en la apertura del sistema como la calidad de la educación. En el siglo XIX y principios del siglo XX, el sistema educativo atiende principalmente a una élite de la sociedad escocesa. Aunque la puerta de la educación superior estaba más abierta que en Inglaterra, había ciertos sectores de la sociedad que estaban excluidos. Para estos grupos, la educación era escasa y la calidad muy pobre. Pero, por suerte, la legislación fue mejorando gradualmente y el acceso a la educación para esos grupos excluidos de la sociedad fue cada vez más fácil gracias a la introducción en 1965 de la educación integral.


 Sara López García, 28 de Marzo de 2016.

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