miércoles, 30 de abril de 2014

Características de la educación en Finlandia I - Aspectos curriculares.

Finlandia, una escuela comprensiva:

La escuela comprensiva no es solo un sistema, es una filosofía y una práctica pedagógica.
La educación en Finlandia ha sido una parte integral de los programas nacionales que tienen como objetivo el desarrollo cultural. En un país pequeño y remoto, con una lengua extraña, proporcionar educación a todos se considera un medio necesario para mantener la cultura nacional dinámica. Una de las máximas de Finlandia es que nadie se puede quedar fuera de una buena educación.
La educación finesa es para cada alumno y por lo tanto se tiene que ajustar a las necesidades de cada niño/a. Hay un grado importante de libertad para la escuela a la hora de planificar el currículum. El profesorado tiene en cuenta al alumnado a la hora de planificar los contenidos, los libros de texto, la metodología y la evaluación. Las actividades de enseñanza y aprendizaje están centradas en el alumno: el profesor aconseja y, si se requiere, propone actividades de apoyo. La escuela comprensiva aporta grandes beneficios al alumnado más flojo mientras que no afecta a los resultados del alumnado con un rendimiento más alto.
La escuela compresiva parece capaz de proporcionar a la mayoría de sus alumnos una base sólida para continuar estudiando, para pasar al mundo laboral y para participar plena y activamente en la sociedad moderna.

ASPECTOS CURRICULARES:

Currículo escolar: El currículo nacional ha sido diseñado por la Dirección Nacional Finlandesa de Educación, incluyendo objetivos y criterios de evaluación. Dentro de este marco, las escuelas y autoridades locales forman sus propias normas de currículo sensibles al contexto local, ya que el Ministerio de Educación deja mucha autonomía local (municipios y colegios). Los profesores eligen sus propios métodos de enseñanza y tienen libertad para elegir sus propios materiales didácticos.

El aula: En la Educación Básica el alumnado va a clases relativamente pequeñas, con rara vez más de veinte estudiantes. En la escuela el ambiente es relajado e informal, a la vez que muy severo con los estudiantes que deben respetar unas normas pudiendo ser remitidos al psicólogo del centro en caso de desatenderlas. Se presta especial atención a la creación de un entorno agradable y estimulante, y las relaciones entre maestros y alumnos suelen ser informales y cálidas. Finlandia es un país rural por lo que para mantener la limpieza, los alumnos de los primeros cursos dejan los zapatos fuera de ellas y caminan en calcetines dentro de las clases para mantener la limpieza. Las actividades fuera de las clases son consideradas especialmente importantes, incluso en el frío invierno, y la cantidad de deberes a hacer en casa se reduce al mínimo para potenciar la asistencia a actividades extraescolares.

Inicio de la escuela con 7 años: Para conseguir ser los mejores, los niños finlandeses no están más horas, ni empiezan antes. En este país la educación obligatoria comienza a los siete años, ya que se considera que es entonces cuando el niño comienza a tener una cierta madurez para poder asimilar los conocimientos explicados.
Los alumnos comienzan con las asignaturas más sencillas como educación física y su lengua, el finés. Más tarde, llegarán las matemáticas, ciencia, historia y lenguas extranjeras. Y es a los diez u once años cuando comienzan a recibir calificaciones numéricas por estas materias. Las notas las pone, durante los primeros años de su educación, un único maestro, que vela por que ningún alumno quede excluido.
Está demostrado, entre otros por los informes PISA, que a pesar de empezar un año más tarde, su nivel es superior al de prácticamente todos los países de la Unión Europea.

Metodología: La metodología finlandesa ha abandonado las memorizaciones típicas del sistema educativo de la ilustración y hace énfasis en la discusión y en la reflexión. Desde pequeños se les enseña a aprender a pensar.

Seguridad: Se procura incrementar la sensación de seguridad y la motivación de los más pequeños manteniéndoles el mismo maestro durante varios años y prescindiendo de las notas en las evaluaciones. La escuela finlandesa procura construir relaciones naturales y cordiales entre maestros y alumnos.
Independencia del alumnado: Los estudiantes tienen también independencia y se confía en ellos. Los alumnos menos aventajados son ayudados por otros alumnos y pueden estudiar extra con otros grupos pequeños para ponerse al día con un profesor. La independencia de los estudiantes se da hasta a la hora de la comida: se configuran ellos el menú en el colegio.
Igualdad en educación: Uno de los objetivos centrales de la política de educación finlandesa es darle a todos los ciudadanos las mismas oportunidades de acceso a la educación, sin importar la edad, lugar de residencia, situación socioeconómica, sexo o lengua materna. Por eso, la educación preescolar, la educación básica y la educación secundaria superior tanto general (bachillerato) como de formación profesional son, en principio, libres de costes: la enseñanza, la atención social y sanitaria al alumno y las comidas se ofrecen gratuitamente en todos estos niveles. Los libros de texto y otros materiales necesarios para el aprendizaje son gratuitos en los niveles preescolar y básico. En la educación básica también el transporte de ida y vuelta a la escuela corren a cargo de los municipios, siempre y cuando el alumno viva a más de 5Km de su centro escolar.
La realidad es que el país nórdico ha conseguido encajar todas las piezas del rompecabezas y ha creado un sistema en el que ningún alumno queda excluido. No lo ha logrado con normas centralizadas, sino a través de un sistema que da una gran autonomía a los centros y en los que sus profesores son los que controlan los planes de estudios. Todo ello, enmarcado en una ley de educación estable, que no se cambia con el color del gobierno de turno.
En Finlandia buscan la igualdad de oportunidades, lo que no quiere decir que se les dé a todos lo mismo. Los profesores se esfuerzan desde los primeros años para que ningún niño se quede atrás; esto sucede en todos los colegios de Finlandia.
Soporte educativo para orientar a los alumnos: La orientación educativa (los servicios de tutoría) es esencial para alcanzar la igualdad en educación. En los primeros seis años de enseñanza básica, la orientación está integrada en la enseñanza regular, mientras que los currículos en los niveles superiores de la educación básica y en la educación secundaria superior incluyen lecciones específicas de orientación educativa. El propósito es apoyar, ayudar y orientar a los alumnos para que alcancen el mejor resultado posible en sus estudios y, además, para que estén capacitados para tomar las decisiones correctas y apropiadas referentes a las opciones alternativas de su educación y carrera futura. Su amplio sistema de tutoría y apoyo les es muy útil para la detección temprana de alumnos con dificultades de aprendizaje.

Necesidades educativas especiales: Todos los alumnos en edad de educación obligatoria tienen el derecho a recibir la docencia adecuada y tener acceso a educación para necesidades especiales si fuera necesario. La Educación para las necesidades especiales también se imparte en pre-primaria y en Formación Profesional secundaria. El objetivo es el de apoyar a los alumnos para que tengan las mismas oportunidades para finalizar su educación, según sus habilidades con sus compañeros de clase. Finlandia tiene un enfoque a varias bandas en el tratamiento del alumnado con NEE, es decir, tienen una gran cantidad de planteamientos sobre la inclusión. Ofrece una variedad de servicios entre los dos sistemas (sistema ordinario y de educación especial). De esta forma, los alumnos con problemas menores de aprendizaje o de adaptación reciben algunas clases a tiempo parcial de apoyo educativo por un profesor de Especial dentro del aula ordinaria y junto con el profesor de educación general. Pero, si un alumno no puede seguir el ritmo de la educación general por minusvalía, enfermedad, trastorno, retraso educativo, desorden emocional u otras razones similares, ese alumno se transfiere a Educación Especial. Previamente, se elabora un plan educativo individual para cada alumno que es transferido o admitido en Educación Especial. La docencia la imparte un profesor cualificado en Educación Especial en un aula de no más de 5 alumnos. Por lo tanto, la primera alternativa es que el alumnado con necesidades educativas no salga del aula ordinaria y esté incluido en el grupo clase al que pertenece, pero cuando consideran necesario, la docencia se impartirá en grupos pequeños para los alumnos con necesidades especiales, en un aula ajena dentro del colegio o, en un colegio especial.
En 2009, 47.200 niños fueron admitidos o trasladados a Educación Especial. Esto es un 8,5% del total de alumnos en educación básica. El número de alumnos que participaron en un programa de apoyo educativo a tiempo parcial fue de 127.900, lo cual es un 22,8% de todos los alumnos de educación básica.

Evaluación: Los profesores llevan a cabo la evaluación de sus propias asignaturas basándose en los objetivos establecidos en el currículo. La evaluación forma parte de la vida escolar diaria y cada alumno recibe un certificado de notas por lo menos una vez cada año escolar. Se evalúan los resultados teniendo en cuenta tanto la progresión continua como las pruebas establecidas por los profesores. En Finlandia no existen exámenes nacionales de aprendizaje, ni ranking de escuelas, ni ranking de estudiantes/ alumnos, tan sólo tienen la selectividad al finalizar la educación secundaria y como vía para continuar con la educación superior.

Repetición de curso: La repetición de curso está, en principio, proscrita por la ley: puede ser propuesta de modo excepcional, pero en este caso debe ser siempre aceptada por el alumno y por la familia. En cambio, se organizan sistemáticamente grupos de apoyo para los alumnos que muestran tener dificultades en una u otra materia. Además, en estos casos se envía a ala clase un auxiliar para apoyarlos.

Lenguas: Finlandia tiene dos lenguas oficiales, el finés y el sueco. Aproximadamente el cinco por ciento de los estudiantes de la educación primaria y secundaria asisten a escuelas que imparten la enseñanza en sueco. Ambos grupos lingüísticos disponen de sus propias instituciones también a nivel de educación superior. Además, hay instituciones educativas que imparten todas o parte de sus clases en una lengua extranjera (normalmente en inglés). En las áreas de Laponia donde se habla saame, las autoridades locales deben impartir la educación en ese idioma. También se imparte educación en su propia lengua a los romaníes (gitanos) y a las otras minorías lingüísticas, incluyendo a los que usan el lenguaje por señas.
La segunda lengua oficial (sueco para los finoparlantes y finés para los suecoparlantes) se introduce a partir del séptimo grado de la educación básica (13 años). Los inmigrantes cuya lengua materna no es el finlandés ni el sueco reciben clases especiales de finlandés como segundo idioma. Tienen clases de su lengua materna financiadas por el ayuntamiento dos veces a la semana.
La escuela finlandesa pone un énfasis especial en los estudios de idiomas extranjeros. En España, los niños comienzan a estudiar inglés desde muy pequeños. En Finlandia no es así. El primer idioma extranjero, normalmente el inglés, se empieza a los 9 años (tercer grado de la educación básica). Aún así, con 18 años los finlandeses suelen tener un nivel de inglés muy superior al de los jóvenes españoles. Esta diferencia puede ser causada por la diferente metodología que utilizan. Los finlandeses no se preocupan tanto por la gramática al principio sino por la conversación, los profesores son bilingües y todos han pasado varios años estudiando en países de habla inglesa. Además al comenzar más tarde y tener algo más de madurez, lo asimilan mejor. Los alumnos pueden optar por hasta seis diferentes idiomas hasta completar el bachillerato. Los más populares son el inglés, el alemán, el francés, el ruso y el español.
La lectura: En Finlandia la afición a la lectura es muy fuerte y existe una vasta red de bibliotecas públicas. De hecho, el 41% del alumnado afirma que la lectura es uno de sus hobbies preferidos y, tres cuartas partes de los alumnos confiesan leer por placer. Además, el alumnado finés tiende a utilizar las bibliotecas más a menudo que el alumnado de otros países de la OCDE. No nos puede sorprender que Finlandia sea tras Islandia el segundo país con mayor número de libros editados per cápita, y este interés por la lectura se intenta trasladar a los niños desde una edad muy temprana. Debido a que no es rentable doblar los programas extranjeros al finés (la inmensa mayoría de la programación es en idioma inglés), en la televisión se muestran subtitulados, lo que favorece la lectura. Pese a ello, muchos de los programas infantiles se emiten en finés o son doblados.

Religión: La mayoría de los finlandeses son miembros de la iglesia evangélico-luterana y sus hijos participan en las clases de esa religión. Los miembros de otras comunidades religiosas pueden recibir instrucción sobre su confesión si existe un mínimo de tres alumnos para formar un grupo de estudio. Los que no pertenecen a ningún grupo religioso están eximidos de la instrucción en religión. Tienen en cambio una asignatura que comprende ética, estudios comunitarios y los fundamentos de las distintas religiones.

Sara López García, 30 de Abril de 2014.

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